La Justicia mezclada en un enfrentamiento político en altas esferas gubernamentales políticas y sindicales es la que puso preso a Zanola. Mientras, miles de trabajadores bancarios y quienes por años hemos tratado incansablemente de organizar la oposición, somos espectadores de la disputa por la herencia entre zanolistas oficialistas y viejos zanolistas que hoy se dicen opositores desde la Lista 9. Para muchos, además de sorpresa, significa preocupación. Porque este hecho ocurre cuando en el movimiento obrero hay un debate crucial que tiene como protagonistas visibles a los compañeros del Subte o de Kraft, pero que se está dando en cientos de lugares de trabajo.
Tiene que ver con las libertades sindicales y la necesidad de terminar con los sindicatos burocráticos. Ese es el tema central que preocupa a los “gordos” de la CGT, y que ahora se complica con este tema de los medicamentos truchos.
En bancarios aparece una alternativa de cambio falsa, ya que lo que hay que cambiar no es solo a Zanola. La tarea es mayor, porque tenemos que derribar al modelo sindical que representa. Los referentes mediáticos de la Lista 9 no proponen ese cambio. Siempre han defendido, en los hechos, este tipo de sindicalismo verticalista, demagógico, autoritario y burocrático, junto al mismo Zanola. Ocupando puestos durante 15 o 20 años en su estructura sindical, fomentando el clientelismo y la rosca a espalda de los compañeros. Por eso demuestran tanto interés por las elecciones o hasta en una intervención, sin discutir en cada Banco que tipo de sindicato necesitamos y queremos.
Mientras ellos se pelean por el sillón, las patronales bancarias se ríen disfrutando de millonarias ganancias, atropellando nuestros derechos, pensando en un aumento mínimo en paritarias e incumpliendo las Actas firmadas. Es así que no han puesto un solo peso del 2% que deben poner para la Obra Social.
Por eso es urgente que los trabajadores opinemos y nos movilicemos por nuestros propios problemas, porque la peor de las opciones siempre es esperar que otro resuelva por nosotros. Resolveremos nuestros problemas salariales, laborales y de dirección sindical, si somos capaces de llevar adelante nuestros reclamos en forma independiente del Estado, los partidos, los gobiernos de turnos y de toda dirección burocrática.
En el Provincia hemos cambiado. Hace unos años venimos construyendo pacientemente otro modelo sindical. Con presencia en los lugares de trabajo, informando y dando la posibilidad constante de decidir a todos, mediante asambleas y el Cuerpo de Delegados de Base, organismo que tiene la última palabra sobre, por ejemplo, que reclamos solicitar o cuando ir a un paro y por qué.
Esta es la forma de construir un modelo sindical distinto, pero que necesita si o si de la participación de todos. El cambio estratégico de organización sindical debe ser constituido por los propios trabajadores y modelado de acuerdo a su voluntad política y cultural porque necesitamos la mayor fortaleza y total independencia para enfrentar los planes económicos de los gobiernos y las patronales que siempre nos toman como la variable de ajuste.
Esto es lo que proponemos desde la Comisión Gremial. Y es lo que tira abajo los injuriosos argumentos de quienes dicen que somos zanolistas. Precisamente la práctica de la democracia sindical, la participación y la movilización es la única herramienta capaz de terminar con los métodos DEL VIEJO SINDICALISMO. Como en Subte y en tantos otros lugares de trabajo que han puesto en discusión la posibilidad de poder terminar con la hegemonía de la vieja burocracia sindical.