...“En casa de Paulina el piso era de tierra y la pared de palos y lodo. La lluvia entraba por arriba y por todos lados. Nunca tuvo baño ni letrina ni agua. Sentía a su madre levantarse a las tres de la mañana para hacer tortillas y dejar la comida preparada. Su padre salía al amanecer montando su caballo. Su madre lo seguía a pie, cargando al menor de sus hermanos”...”Su madre lavaba la ropa de noche porque no tenía tiempo en el día, Paulina nunca la vio dormir más de cuatro horas. Su papá descansaba en la tarde del trabajo en el campo, pero ella había trabajado con él, igual que él, con el azadón y el machete en la milpa. Además cuidaba a los hijos, cocinaba, hacía tortillas, remendaba los vestidos y adecentaba la casa. Trabjaba más que él. Aún así, cuando él había bebido mucho aguardiente llegaba a casa y la golpeaba, a veces brutalmente”
Marcela Serrano
En 1910 , en la Segunda Conferencia de Mujeres Socialistas, realizada en Copenhague, Dinamarca, aprobó la propuesta de la dirigente alemana Clara Zetkin de declarar el 8 de marzo Día Internacional de la Mujer Trabajadora. En esa misma fecha, 53 años antes, la barbarie patronal había cobrado la vida de las obreras de la fábrica Cotton, incendiada por sus dueños con las trabajadoras adentro, en respuesta a sus reclamos de mejores salarios y condiciones laborales.
Ha transcurrido un siglo y se han logrado grandes avances en la situación de la mujer conquistados luchando a brazo partido. Pero aún estamos en los escalones más bajos de la sociedad: explotadas y oprimidas.
Por ejemplo: las mujeres somos el 70% de los 1.300 millones de pobres absolutos del mundo. Esto es así a pesar que, según datos de la ONU, el trabajo de la mujer tiene un papel de primer orden ya que entre 50 y el 80 % de la producción y comercialización de alimentos está en nuestras manos.
Datos similares se registran si revisamos otras estadísticas: somos la mayoría de los trabajadores precarios, es peor nuestra educación y atención de salud y somos las principales víctimas de la prostitución, trata de personas, violaciones, muerte por abortos clandestinos y todas las formas de violencia.
La crisis mundial acrecienta todas las miserias del capitalismo. Estados Unidos y los principales países imperialistas castigan a sus trabajadoras y trabajadores, en especial a los inmigrantes, con despidos masivos y baja de salarios y premian a los bancos, aseguradoras y financieras responsables de la debacle económica con millones y millones de dólares.
¿Qué destino reservan a América Latina? En el año del bicentenario de la Revolución de Mayo inicio de la independencia continental aumenta el pillaje de nuestras riquezas y la estafa de las deudas externas. En Argentina sabemos bien de qué se trata: vienen por el agua del Litoral, el petróleo de Malvinas, el oro de la cordillera y las reservas del Banco Central.
También conocemos las consecuencias sobre la vida cotidiana: jornadas agotadoras y sueldos de miseria, abandono estatal de la educación y la salud públicas. Y todo lo que se “ahorre” en presupuesto y en instituciones asistenciales redunda en la sobrecarga de tareas sobre las mujeres: hacer colas, trámites, ocuparse de los niños pequeños y ancianos, atender enfermos y un largo etcétera..
Además la desocupación y la pobreza degradan la familia trabajadora y engendran violencia que redobla también su castigo sobre las mujeres y niños.
El máximo ejemplo es lo que sucede en Haití: ser mujer, niña o niño y haber sido víctima del terremoto. Este zarpazo sobre el pueblo haitiano no es obra de la naturaleza sino de una explotación devastadora del pequeño país, donde el 43 por ciento de los hogares está encabezado por mujeres y por estos días muchas viven en las calles con sus hijos, incluso alrededor de 63.000 mujeres embarazadas, con sus casas destruidas, sin agua ni vivienda. Falta atención médica y hay exposición abusiva a focos de infección y contagios.
La situación es aun más grave por la invasión de los marines yanquis que se suma a la ocupación de las tropas de la Minustah y su trágica secuela de violaciones y todo tipo de maltratos físicos.
Por eso trabajadoras docentes, estatales, de la salud, bancarias, junto con estudiantes y compañeras de los barrios hemos acordado encontrarnos en una mesa redonda y rescatar el sentido de lucha de esta fecha, deformado por la propaganda imperialista como un día de festejo. Queremos conversar sobre nuestros problemas, descubrir los puntos comunes, reunirnos para ver cómo resolverlos y discutir cómo intervenimos, junto a nuestros compañeros desde cada gremio, universidad o barrio. Queremos organizarnos para hacer una campaña de ayuda obrera a las trabajadoras y trabajadores de Haití que llegue efectivamente a sus destinatarios, que sirva para enfrentar a los 20000 marines y al resto de las tropas de ocupación. Porque tenemos que luchar para que la crisis la paguen quiénes la provocaron, los capitalistas, que no cesan de causar miseria y destrucción.
SECRETARÍA DE GÉNERO DE CTA NACIONAL
COMISIÓN GREMIAL INTERNA DEL BANCO PROVINCIA DE BUENOS AIRES (Secc. Bs As)
ASAMBLEAS DEL PUEBLO
LUCHA MUJER